sábado 13 de septiembre de 2008

Ahí está.

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Ahí está. De pie. No en un camino, pero al menos hay un pequeño lugar donde puede apoyar sus pies. Busca un camino, o al menos dónde pisar al siguiente paso. No sabe si encontrará un apoyo, o simplemente caerá al vacío. Tampoco sabe si ese posible vacío será realmente vacío. Tal vez caerá durante un tiempo y encontrará otro camino. Uno que no se esperaba, que estaba más abajo, pero no había visto. Un camino que estaba más abajo pero que lo lleva más arriba. O quizás encuentre en ese no-tan-vacío un camino, pero que lo haga retroceder. No sabe. Quizás el vacío es realmente un vacío, y caerá por siempre.

Es fácil quedarse ahí, donde está parado, donde sabe que tiene dónde poner sus pies, pero sabe que tiene que moverse. ¿La razón? Todos se mueven, sería estúpido quedarse ahí, estático, mientras el resto del mundo se mueve. También es estúpido moverse sólo porque el resto lo hace. Pero no es esa la real razón: es que el tiempo se mueve también, es lo que manda. No es Dios, ni papá, ni el profesor, ni el jefe quien manda. Es el tiempo. Si el tiempo se mueve, hay que moverse. ¿Por qué? Nadie sabe, pero quizás suena coherente moverse para alcanzarlo, o al menos, para no quedarse atrás.

Ahí está. De pie. No sabe si al siguiente paso hay camino, pero lo da.

viernes 8 de agosto de 2008

(i)lógico

A veces mi lógica es un poco ilógica... Es que entre tanta cosa lógica siempre encuentro algo ilógico... Lo ilógico es que eso sea lógico...
Lógicamente es ilógico que sea lógico...
Entonces mi lógica es un poco ilógica...

Hay algo lógico en esta lógica ilógica?
Es que si hay algo lógico, la lógica puede ser ilógica... Y si es ilógico entonces hay algo en mi ilógica que es lógica.

jueves 27 de marzo de 2008

Un favor al viento

Con el viento mandé el mejor de mis abrazos y le pedí que se volviera cálido para dártelo, si es que te encontraba por ahí.

sábado 1 de marzo de 2008

Mi novio mentiroso

Tuve un novio muy mentiroso. Lo quería mucho. Estaba enamorada.
Decía que me llevaría a una playa a ver el atardecer, que no era naranjo, sino verde. Dijo que tenía una escalera lo suficientemente alta como para alcanzar a las estrellas y que para mi cumpleaños subiría a buscar una. Dijo que podríamos subir hasta la luna, pero que prefería esperar a que estuviera creciente, para acurrucarnos en ella.
Un día se fue de viaje. Dijo que iba a navegar por un mar que no dibujaban en los mapas, pero que existía y pocos conocían. Yo nunca le creí, pero estaba enamorada, y dejaba que dijera lo que él quisiese. Nunca más volvió.
A veces espero sentada a que atardezca en alguna playa, a ver si el sol se pone verde, sólo por si acaso.

jueves 28 de febrero de 2008

Mi Mascota M

Tengo una nueva mascota. Se llama M. M de Mentira, M de Mascota.
No es un animal, ni vegetal, ni hongo, ni monera, ni protista. No es un ser vivo, pero tampoco es inerte.
No habla, pero me dice cosas. Me consuela cuando estoy triste. Me hace reír.
No se mueve, pero sale a caminar conmigo y, cuando está contenta, hace osadas piruetas.
Aunque es transparente, me gustan los colores que tiene; algunos jamás en mi vida los había visto y sólo existen en ella.
Para que no se me pierda, la guardo en una cajita que no tiene volumen, con perforaciones para que respire. Si alguna vez desaparece, yo me muero, porque adoro a mi nueva mascota.

sábado 5 de enero de 2008

¿Cómo se mide la tristeza?


¿Se mide la tristeza en lágrimas,
en caricias ausentes,
en abrazos deseados,
o en horas de soledad?

¿Es acaso proporcional
al peso de tus recuerdos,
al vacío que sientes dentro de ti,
o a la cantidad de cosas que no puedes decir?

¿O se compara, simplemente,
con la sonrisa que se dibujará en tu rostro
cuando encuentres la felicidad?



sábado 15 de diciembre de 2007

Tiempo

Tiempo era un niño caprichoso y omnipotente: sin importar lo que pasara, él seguía su camino, sin detenerse, sin escuchar. No se cansaba, no le importaban las desgracias ni las alegrías. No importaba si lo llamaban para que se detuviera o si le gritaban que se fuera rápido; él seguía siempre a paso constante su camino.